Durante toda la historia de la humanidad se ha buscado
que las personas tengan grandes conocimientos que le permitan desempeñarse en
uno o diferentes campos del saber. Sin embargo, al estudiar cada área por
separado se estaba cuartando la posibilidad de que estas se enriquecieran entre
si y que el conocimiento fuera más nutrido con el aporte de cada una de ellas
con un objetivo común, lo que da paso a la transversalidad como una manera de
formar personas con una formación más integral. “Con el fin de propiciar la
consecución de un aprendizaje integral, la Transversalidad apunta a una
educación global, en la que, además de confluir en plano de igualdad la
vertiente afectiva e intelectual” (YUS RAMOS, R. 1997), con ello se busca impartir
a los educandos una enseñanza integral.
Con la transversalidad, además de buscar la formación
integral de las personas, también se enfoca en formar en valores éticos y
morales universales que mejoren la integración de las sociedades “La educación
debe llevar a las personas a establecer con la sociedad un “contrato moral”
(MARTÍNEZ, M. 1998. Sin embargo, la transversalidad se presenta con algunas
diferencias que dependen del enfoque pedagógico que se esté manejando. En el constructivismo,
es el docente quien realiza la vinculación entre diferentes áreas que tienen
afinidad en un mismo tema tratado.
En la sociofoemación son los estudiantes quienes, guiados
por el docente, realizan la integración de varias áreas para la solución de un
problema de contexto a la vez que desarrollan su proyecto ético de vida a través
de la adquisición y aplicación de valores.
En todo caso, transversalidad, independiente al enfoque
en el que se desarrolle, busca formar personas integrales a través de la
interdisciplinariedad.
Marcial Adolfo Avila Tirado
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